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Reseña del libro: El conde de Das en Buenos Aires 1892-1893

Mauro Vallejo, El Conde de Das en Buenos Aires: 1892-1893. Hipnosis, teosofía y curanderismo detrás del Instituto Psicológico Argentino. Buenos Aires: Editorial Biblios, 2017.

Por Mònica Balltondre (CEHIC-UAB)

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En 1892, un tal Alberto Sgaluppi, más conocido como ‘conde de Das’, hizo su primera conferencia demostrativa de hipnosis en la ciudad de Buenos Aires, donde pensaba quedarse por algún tiempo. Convocando en su hotel, con invitación, a familias distinguidas y a la prensa, hizo demostraciones sobre las posibilidades de la hipnosis usando a su esposa. Ésta, a sus órdenes, llevó a cabo adivinaciones mentales y ejecutó órdenes en estado hipnótico tales como recrear un éxtasis o las reacciones de presenciar un asesinato. El supuesto conde venía de Madrid. En distintas ciudades, presentándose como médico, había realizado sesiones demostrativas y conferencias sobre hipnosis en espacios como facultades, teatros y en salones privados ante intelectuales y público aristocrático. Usaba también la hipnosis con fines curativos, abriendo clínicas que tuvieron poca duración por sus problemas legales.

La historia de este personaje nos la cuenta, muy bien contada, un libro reciente: El Conde de Das en Buenos Aires: 1892-1893. Hipnosis, teosofía y curanderismo detrás del Instituto Psicológico Argentino. Su autor, Mauro Vallejo, es doctor en psicología, profesor en la Universidad de Buenos Aires e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), y ha trabajado sobre la historia del psicoanálisis y la historia de la hipnosis.

Con la aproximación de los boundary-works, y de la mano de este fascinante personaje trashumante, el investigador Mauro Vallejo nos adentra en la cultura científica heterodoxa del fin de siglo bonaerense. Mauro Vallejo también rastrea el personaje en su paso por las ciudades de Barcelona y Madrid, pero es en Buenos Aires donde recae el análisis pormenorizado que atañe a los movimientos del protagonista en este libro.

Con un gran trabajo documental para trazar sus pasos tanto en España como en Argentina y con unas fuentes primarias que son mayoritariamente noticias de prensa, Vallejo presenta, con todo lujo de detalles, como el propio conde de Das se va reinventado y ensaya en su vida diferentes papeles. Papeles que van desde el de médico y psicólogo al de teósofo y masón, pasando por el de divulgador científico y artista. Con la mala suerte para el personaje que siempre se descubre que no es ni médico, ni conde, ni de Das, ni de la nacionalidad que dice ser en cada país según le convenga. Se inventa un nuevo pasado de sí mismo en cada ciudad, aprovechando sus viejas identidades para acreditarse con certificados, reconocimientos y medallas que atesora en el transcurso de sus itinerarios. De especial ayuda para el prestigio que inicialmente le confiere el público porteño fue que, en España, la reina Isabel II le otorgó una encomienda de la Real Orden de la otra Isabel, la Católica. Isabel II debía tener afición por estas curiosidades como también muestra recientemente la película vasca Handia sobre el gigante de Alzo.

Mauro Vallejo ha investigado también otro personaje similar: el del hipnotizador-magnetizador Onofroff, que no sabemos si se llamaba Onofre, y era catalán, o era italiano o belga (Mayrata, 2013), y sobre el que está a punto de publicar un libro (Vallejo, en prensa; 2015; 2014).

Estas figuras son una excusa para Vallejo, permitiéndole apresar el contexto cultural del entonces atrayente mundo del ocultismo y su relación con la ciencia. El libro sobre el Conde Das en cuestión, reflexiona sobre las relaciones entre la medicina, la hipnosis, el espiritismo, la psicología y sus demarcaciones.

Teniendo en cuenta las cuestiones de demarcación y profesionalización de la medicina y la psicología con estos temas, el libro hace un análisis muy interesante de los diferentes registros que el personaje mezclaba o usaba según los diferentes fines y audiencias que tuviera delante. No hay que confundir los espacios (salones de hotel, teatros, domicilios particulares) con los fines (espectáculo, sesiones ‘recreativas de fascinación’ como dice el propio personaje, o sesiones de demostración/experimentación), dado que, a finales del siglo XIX, ciertos ensayos eran comunes en espacios que hoy en día consideramos no científicos. En especial para los médicos, para quienes entonces no era acientífico acudir a un salón privado o a un teatro y realizar ciertas pruebas o preguntas con seriedad científica. Por lo menos en España, como atestiguan varias investigaciones (véase, por ejemplo, Nieto-Galán, 2014 y Balltondre, 2016). Así, aunque el propio conde de Das quiera distanciarse de la idea de la hipnosis como espectáculo, todavía puede practicarla en salones privados, presentándolo como experimento porque la normalización de que la ciencia tiene que hacerse en el laboratorio está aún consolidándose (Livingstone, 1992). Del mismo modo que, como ha estudiado Sophie Lachapelle, los médiums aún tardarían en entrar en las universidades para ser investigados científicamente (Lachapelle, 2011). Discutiéndose en ese momento la introducción de ciertos controles para validar esos fenómenos, pero apenas cuestionándose la validez de su lugar de producción (Balltondre, 2016).

Justamente el conde de Das apuesta por el viejo modelo, que está cambiando en su contra, cuando se presenta a sí mismo como demostrador de esos fenómenos y no como ilusionista o mago. Todo lo contrario de lo que defendió, un poco más tarde, alguien como Harry Houdini en EEUU. Houdini quería profesionalizar el ilusionismo, dar estatuto de profesional al productor de esos fenómenos, enfatizado como truco aquello que, personas como Das, querían presentar como fenómenos extraordinarios pero naturales y/o como técnicas curativas.

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Ilustración de Rubén Gómez Soriano

El libro también documenta los intentos y fracasos del estamento médico para regular la hipnosis y el curanderismo de aquellos años. Permite entender de forma situada las relaciones entre la medicina y otras ofertas de sanación en la época, así como los conflictos entre ésta y lo esotérico. En la discusión por quién es el experto en la técnica de la hipnosis y qué usos se le pueden dar, Vallejo pone de manifiesto que la implantación de la práctica médica formal no fue un proceso monolítico y triunfador (Vallejo, 2017, p. 147), algo que el historiador de la medicina Roy Porter hace tiempo que sostiene (Porter, 1995). Asimismo, según la investigación del autor, espiritistas, ilusionistas y curanderos fueron quienes realmente dominaron la técnica de la hipnosis entre los porteños.

Vallejo discute con acierto contextual la posibilidad que Das tiene de usar el término psicología y crear un “Instituto Psicológico Argentino” en un momento en que apenas ha empezado la profesionalización de la psicología. A la inversa, el libro también nos habla de los coqueteos que la psicología académica tuvo con estos temas del psiquismo oculto. Vallejo muestra cómo José Ingenieros mismo cambió de parecer ante el tema en muy pocos años.

El libro enmarca también los espacios de confluencia de la medicina y la psicología con la teosofía y el espiritismo. Vallejo parte de la difusión del espiritismo kardeciano en Buenos Aires y analiza una de sus controversias públicas, en las que Das se ve envuelto, con sus dos principales opositores: la Iglesia Católica y algunos médicos.

El punto fuerte de este trabajo es que al estar enfocado en el microrrelato de un caso podemos conocer muy de cerca los espacios por los que el personaje se mueve, sus iniciativas, cómo se presentaban sus performances y las estrategias y polémicas que el protagonista en cuestión suscita en su ambiente inmediato. La desventaja es que, a veces, se echa de menos más discusión teórica que explique de forma contextualizada las prácticas del mismo y su construcción teórica. Más cuando estos temas han generado en las últimas décadas mucha investigación histórica, especialmente anglosajona y francesa. Un vistazo a la bibliografía secundaria del libro corrobora esta falta. Hay ausencias importantes de bibliografía que hubieran ayudado mucho al autor a enriquecer su fascinante caso. Por ejemplo, se echa de menos un encuadre teórico sobre las discusiones entre el fluido magnético y la sugestión como explicaciones contrapuestas al fenómeno de la hipnosis que se barajaban entonces (González de Pablo, 2003; 2016). Ello hubiera ayudado a detallar y comprender las explicaciones del propio Das, así como a analizar las filiaciones de las teorías que maneja. Con ello también, y pese a la limitación de las fuentes, se pueden discutir las posibilidades de veracidad que sus discursos suscitaban. Tampoco se aborda en el libro la relación teórica que había entre la hipnosis y la producción de determinados fenómenos psíquicos, no necesariamente considerados entonces como paranormales. Se pasan por encima las explicaciones de las corrientes espiritualistas entonces en boga y su relación con la psicología y la medicina, así como se obvian los debates que en ciencia había entre el espiritualismo y el materialismo.

Finalmente, cabe añadir que el libro nos regala tres anexos interesantes: los estatutos fundantes del Instituto Psicológico Argentino, de corta duración, que Das fundó; y dos escritos suyos recogidos por una revista espiritista de la época. El último, de una conferencia que el conde de Das dio en su propio Instituto psicológico. Estos dos escritos muestran el cientificismo otorgado a la tradición ocultista, que incluye también a la práctica de la hipnosis, y que es característico de las propuestas espiritualistas que estos personajes recrean a finales del siglo XIX, cosechando tanto el favor del público y de los periódicos como sus burlas y descréditos.

 

Referencias bibliográficas

Balltondre, Mònica (2016). La práctica de la metapsíquica: un marqués investigando la clarividencia. En Mülberger, Annette (ed), Los límites de la ciencia. Espiritismo, hipnotismo y el estudio de los fenómenos paranormales (1850-1930) (pp. 161-192). Madrid: CSIC, 2016.

González de Pablo, Ángel (2003). El hipnotismo en la España del primer tercio del siglo XX. En Montiel, Luis y González de Pablo, Ángel (coord.), En ningún lugar. En parte alguna. Estudios sobre la historia del magnetismo animal y del hipnotismo (pp. 229-300). Madrid: Frenia, 2003.

González de Pablo, Ángel (2016). Consolidar, colonizar, excluir: estrategias de legitimación de la hipnosis médica. En Mülberger, Annette (ed), Los límites de la ciencia. Espiritismo, hipnotismo y el estudio de los fenómenos paranormales (1850-1930) (pp. 161-192). Madrid: CSIC, 2016.

Lachapelle, Sofie (2011). Investigating the supernatural. From Spiritism and Occultism to Psychical Research and Metapsychics in France. Baltimore: Johns Hopkins University Press.

Livingstone, David N. (1992). Putting science in its place. Geographies of scientific Knowledge. Chicago: Chicago University Press.

Mayrata, Ramón (2013). Dalí y el fascinador Onofroff. Frontera. Revista digital. URL: http://www.fronterad.com/?q=bitacoras/ramonmayrata/dali-y-fascinador-onofroff

Nieto-Galan, Agustí (2014). Hunger Artists and Experimental Physiology in the Late Nineteenth Century. Mr Giovanni Succi Meets Dr Luigi Luciani in Florence, Social History of Medicine, 28(1), 82-107.

Porter, Roy (1995). Disease, Medicine and Society in England, 1550-1860. Cambridge: Cambridge University Press (orig. 1987).

Vallejo, Mauro (en prensa). El telépata de Mitre: Onofroff y el esoterismo en la cultura finisecular (1890-1910). Tres de Febrero: Editorial de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

Mauro Vallejo (2017). El Conde de Das en Buenos Aires: 1892-1893. Hipnosis, teosofía y curanderismo detrás del Instituto Psicológico Argentino. Buenos Aires: Editorial Biblios.

Vallejo, Mauro (2015). El ilusionista Onofroff en Buenos Aires (1895) y Ciudad de México (1900). Hipnosis, magnetismo y el problema de lo paranormal en dos contextos latinoamericanos, Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Colloques, septiembre 2015. URL: http://nuevomundo.revues.org.

Vallejo, Mauro (2014). Onofroff en Buenos Aires (1895). Apogeo y la caída de un ilusionista, Prismas Revista de historia intelectual, 18, 111-131.

Reseña de Psiquiatría e higiene mental en el primer franquismo

Ricardo Campos y Ángel González de Pablo (coords.). Psiquiatría e higiene mental en el primer franquismo. Rupturas y continuidades. Madrid: Los Libros de La Catarata, 2016.
Por José Carlos Loredo


PsiquiatriaFranquismoEste mismo blog ha tenido la amabilidad de publicarme una reseña de un libro –el de Lino Camprubí, Los ingenieros de Franco– que tiene en común con el que comento ahora la intención de señalar algunas continuidades y discontinuidades entre los desarrollos científico-tecnológicos del franquismo y los históricamente anteriores. Nos encontramos en esta ocasión con una obra muy diferente por diversas razones. La evidente es que no habla de ingeniería sino de psiquiatría, que desde luego podría entenderse como ingenería social, pero en un sentido que nos llevaría por otros derroteros. Además, se trata de un volumen colectivo que procede de uno de esos codiciados proyectos de investigación financiados por el Ministerio de Economía y Competitidad, lo que –dicho sea de paso– me hace preguntarme por la idoneidad de este tipo de formatos de recopilación de trabajos diversos –a los que todos recurrimos, así que esto sería una autocrítica– en los que se repiten una y otra vez ideas comunes a ellos, sobre todo en las introducciones. Por último, creo que  el ethos desde el que se analiza el material plantea en este caso algunos problemas ausentes en el libro de Camprubí, basado en el materialismo filosófico y más cuidadoso –pienso– a la hora de hacer juicios de valor epistemológicos, políticos o morales. Luego volveré sobre esto.

Magníficamente escrito y estructurado, el libro se divide en seis capítulos a los cuales precede una introducción. El primero, obra de Rafael Huertas, estudia la evolución durante el franquismo del decreto regulador de la asistencia y control de los llamados enfermos mentales aprobado en julio de 1931 y vigente hasta 1983. El segundo lo firma Ángel González de Pablo y revisa las teorías psiquiátricas hegemónicas en los años 40 y 50, mostrando los temas dominantes en ellas. El tercero, escrito por Enric Novella, aborda la transición desde la higiene mental hasta la salud mental. El capítulo cuarto, de Ricardo Campos, analiza el uso de la psiquiatría como defensa social y se detiene en la Ley de Vagos y Maleantes, vigente con modificaciones desde 1933 hasta 1970. El quinto, firmado por Silvia Lévy, habla de las aplicaciones del psicoanálisis en psiquiatría forense. El sexto y último, de Ana Conseglieri, Olga Villasante y Paloma Vázquez, constituye un interesante estudio de caso, en concreto del funcionamiento del Manicomio Nacional de Leganés durante la posguerra.

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Ilustración de Rubén Gómez Soriano

La pregunta que preside el libro podría formularse de la siguiente manera: más allá de las declaraciones de quienes detentaron el poder psiquiátrico tras la guerra civil, agresivamente rupturistas, ¿qué conservó la psiquiatría de los años 40 respecto a la de la etapa republicana, qué interrumpió de lo que ésta había puesto en marcha y qué novedades desarrolló? Aunque el subtítulo del libro ya deja clara la pretensión de estudiar las rupturas y continuidades respecto a la psiquiatría republicana, muy a menudo resulta imposible que los autores oculten sus –llamémoslas así– simpatías por esta última, correlativas a su antipatía por la dictadura. Es como si mantener un tono no maniqueo, analítico, le hiciera a uno sospechoso de veleidades derechistas o al menos de una equidistancia moralmente inapropiada. En varios momentos del libro se trata la psiquiatría franquista en términos de retroceso científico –frente a lo cual creo que habría que ser sensible a las diferentes lógicas epistemológico-políticas que regían las disciplinas psi en una u otra época– o se habla como si pudiera separarse el contenido científico de la psiquiatría de su contenido ideológico –frente a lo cual creo que debería cultivarse una actitud simétrica: todos los saberes y prácticas forman parte de un ecosistema sociopolítico determinado que, además, contribuyen a producir–. Por ejemplo, en la página 10 se afirma que “las reformas psiquiátricas republicanas” estaban “marcadas por el deseo de regenerar, modernizar y democratizar el país”, y la posguerra conllevó una “aclamación de su destrucción” y una “vuelta a una imaginaria tradición cultural española”, como si el franquismo fuera completamente antimoderno y no pretendiera también regenerar España (de hecho, pretendía redimirla expresamente), y como si los elementos nacionalistas o etnopsicológicos hubieran sido inéditos antes de la guerra civil. Asimismo, en la página 140 se dice que la Ley de Vagos y Maleantes se asentaba en “criterios que emanaban del consenso social … sobre lo que era la normalidad, y no sobre criterios psicopatológicos”, ¡como si cupiera imaginar criterios psicopatológicos exentos, ajenos a valoraciones socialmente hegemónicas sobre lo normal y lo anormal! Seguir leyendo Reseña de Psiquiatría e higiene mental en el primer franquismo

Reseña de Catching Up With Aristotle. A Journey in Quest of General Psychology

Englested, Niels, Catching Up With Aristotle. A Journey in Quest of General Psychology. Springer International Publishing, 2017.
Por Edgar Cabanas y José Carlos Sánchez

AristotePortadaDe la psicología se ha dicho que es un “zoo intelectual”, una “ensalada teórica”, un “puzzle sin imagen”, una ciencia de no se sabe qué y, por tanto, una disciplina que si es científica lo sería de iure, no de facto. Entonces, ¿el problema es que la psicología todavía no sabe cuál es su dominio, su objeto de estudio, o es que ni siquiera puede llegar a saberlo? Lo primero parece ser cierto, de ahí su consabida crisis. Lo segundo es más difícil de responder. Cabe preguntarse si la psicología misma, desmembrada y siempre sobre arenas movedizas, es ella misma la apropiada para resolver sus propios problemas, porque si bien posee formulaciones teóricas y contribuciones experimentales sólidas e irrenunciables, necesitaría conjugar resultados dispersos, pulir errores y atar muchos cabos sueltos. También cabe preguntarse si a la propia psicología le interesa resolver su propia crisis, pues, como pulpo sin cabeza, su carácter predominantemente contradictorio y ligero es precisamente lo que le permite extender sus muchos tentáculos sobre cualquier aspecto de la vida cotidiana, sin fricción aparente: la psicología, de hecho, es la única disciplina que tiene algo que decir sobre prácticamente todo. Sea como fuere, parece que a la crisis de la psicología con mayúsculas (aquella que, irónicamente, no encuentra su propia cabeza), ha venido a añadirse una nueva crisis, menor pero no por ello menos importante: a saber, la de no hablar en absoluto de crisis en psicología.

La eliminación progresiva de la propia Historia de la Psicología dentro de la disciplina, sin duda, ha venido a acrecentar esta crisis por omisión. Sin embargo, no parece haber ya excusas para no hablar de crisis —ni siquiera el manido pretexto de que es una “ciencia joven”, ambos cuestionables. Sin salir del embrollo en el que la psicología está instalada desde su fundación, o mejor, sus fundaciones, pues ya se ha inaugurado más de una vez, el destino que le aguarda es similar al de un personaje en una escalera de Escher, sentenciado a dar vueltas sobre sí mismo, sin dirección, ni sentido, ni tiempo —y, por tanto, condenado a repetir la historia una y otra vez. Además de reconocerla, para salir de sus crisis es necesario que la psicología clarifique cuestiones clave y resuelva profundas brechas conceptuales. Para ello, y como ya hiciera Karl Bühler hace casi un siglo, Engelsted propone que un buen paso en este sentido requiere de una Psicología General que sea capaz de explicarle a la psicología de “qué” es o debe ser ciencia, es decir, capaz de encontrar esa “célula” propiamente de la psicología de la que hablaba Vygotsky (la cabeza del pulpo). Quizás sea mucho pedir, pero puestos a buscar las llaves bajo la luz de la farola, mejor bajo un foco amplio y que apunte en una dirección razonable. La Psicología General que propone Engelsted cumpliría, no sin varios “peros”, ambos requisitos.

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Ilustración de Rubén Gómez Soriano

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Reseña de Los límites de la ciencia

Annette Mülberger (ed.) Los límites de la ciencia.  Espiritismo, hipnotismo y el estudio de los fenómenos paranormales (1850-1930). Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), 2016. 346 págs. ISBN: 978-84-00-10053-7

 Virgili Ibarz (Univ. Ramon LLull)

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Ilustración de Rubén Gómez Soriano

 En 2014 se estrenó la película “Magia a la Luz de la Luna” de Woody Allen. En España se publicaron artículos en la prensa sobre Harry Houdini (1874-1926), el mago que desenmascaraba a los falsos videntes. De la mano de Houdini se publicaron dos libros: el clásico Cómo hacer bien el mal (Capitán Swing) y Traficantes de milagros y sus métodos (Nórdica Libros). En las aulas universitarias, los alumnos de medicina y psicología pudieron ver en directo las actuaciones de los magos. La neurocientíficos querían mostrar cómo la magia es una ciencia nacida del conocimiento del cerebro y sus limitaciones.

Al mismo tiempo, llegaban a las librerías obras como Los engaños de la mente (Destino), del matrimonio formado por los investigadores -y además miembros de la Academia de las Artes Mágicas de Hollywood- Stephen L. Macknik y Susana Martínez-Conde, ambos trabajaban en el Instituto Neurológico Barrow de Phoenix, o como Engañar a Houdini (Debate), del físico y mago estadounidense Alex Stone, que muestra su recorrido por el mundo de la magia, explica trucos y muestra cómo están relacionados con nuestra mente, la matemática o la física.

Por otra parte, con el apoyo de la Societat Catalana d’Història de la Ciència i la Tècnica y del CEHIC (Centre d’Història de la Ciència de la UAB) tuvo lugar en abril de 2013 un ciclo de conferencias en Barcelona sobre “El debate sobre los límites de la ciencia y el estudio de los fenómenos paranormales”, organizado por Annette Mülberger y Andrea Graus (Universiteit Antwerpen). Las conferencias fueron: “Espiritismo y parapsicología en los siglos XIX y XX” por Annette Mülberger; “Los prodigios del hombre encarnado” por Andrea Graus; Las estrategias de legitimación científica del hipnotismo en la España de finales del siglo XIX y comienzos del XX” por Ángel González de Pablo (Universidad Complutense de Madrid); “Voyances en Europe occidentale de la première guerre mondiale à la seconde” por Nicole Edelman (Université Paris Ouest Nanterre) y “La práctica de la metapsíquica en España: entre ciencia y religión”, por Mònica Balltondre. Seguir leyendo Reseña de Los límites de la ciencia

Vygotski revisitado: una historia crítica de su contexto y legado

Anton Yasnitsky, René van der Veer, Efraín Aguilar y Luciano Nicolás García (eds.) (2016). Vygotski revisitado: una historia crítica de su contexto y legado. Buenos Aires: Miño y Dávila. 464 páginas. ISBN 978-84-16467-40-2.

Andrés Santamaría Santigosa (Universidad de Sevilla)

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¿Por qué nos importa tanto Vygotski? (de nuevo)

De nuevo Vygotski…estamos en un tiempo de revisarlo todo, de revisiones de grandes nombres en un intento por actualizarlos; en un tiempo de echar la vista atrás y re-narrar el pasado. Este libro va algo más allá. No sólo trata de (re)visionar el entramado vygotskiano, y al propio Vygotski, sino más bien de hacerle una nueva visita. Y a fe que lo hace. Vygotski es probablemente uno de los autores más conocidos y citados de todos los tiempos en el ámbito de la psicología. Este hecho ha derivado en lo que algunos conocen como el “boom Vygotski”, y otros prefieren denominar “culto a Vygotski” o, incluso, “bump Vygotski”. Pero, al mismo tiempo, se trata de uno de los autores más controvertidos, contradictorios y con un áurea por momentos (cuasi) misteriosa. Eso sí, de lo que no hay duda es que Vygotski sigue dando que hablar.

Estamos ante una lectura que ningún/a vygotskiano/a debería dejar de hacer. Se trata, sin duda, de un libro esperado y necesario. En él, los autores nos invitan, de nuevo, a visitar a Vygotski. Pero la de ahora es una visita un tanto distinta a las anteriores. No intenta proporcionar un panorama completo y cerrado, no trata de abarcar el “todo” Vygotski. Su principal motivación es presentar algunos momentos, contextos, autores y hechos de la producción vygoskiana, y de cómo ésta ha sido difundida y recibida. Se trata de un intento por mostrar nuevas interpretaciones desde una perspectiva situada que contextualiza histórica, social y personalmente a Vygotski y su obra. No persigue desarrollar una versión cerrada, homogénea y monolítica. Supone, más bien, un esfuerzo por desmitificar -y superar- algunas de las “interpretaciones al uso” que se han venido realizando. Como ya en otras ocasiones se ha propuesto, la(s) obra(s) de Vygotski está viva y, como tal, llena de contradicciones, incongruencias, miradas diversas, a partir de las que son posibles distintas lecturas.

¿Estamos pues ante un libro de historia de la psicología al uso?

Yo creo que no. No se trata de un libro de historia al uso. No trata sólo de presentar los temas e ideas clave de la psicología vygotskiana (y rusa) en diferentes momentos históricos, haciendo una cronología de ellos. Trata más bien de contar una historia -para ser más correcto, varias historias-, de alguna manera, ocultas durante un largo tiempo por razones sociales, históricas y políticas, así como por el desarrollo de la propia ciencia psicológica como práctica cultural. No consiste, pues, en un conjunto de “viñetas” aisladas, sino que forma, como la mejor ficción, una narración coherente, un todo unificado cuyas partes tienen numerosas interconexiones. Y es que, una aproximación histórica crítica al autor y su obra, así como a su legado, debe sustentarse en un proceso narrativo e interpretativo que no debería ser considerado únicamente solo en relación a hechos históricos reales, “a lo que pasó”. Toda interpretación histórica es parte de algo más complejo que hace que algunos fenómenos sean privilegiados -y por tanto narrados- y otros no lo sean tanto, o ni siquiera lo sean -y por ello, silenciados.

Se trata de un libro extenso y complejo, pero que se lee bien. Se articula en torno a dos partes diferenciadas, pero perfectamente integradas. La primera supone una (re)interpretación integradora de su obra y su legado, a partir de la consideración de una gran cantidad de fuentes y documentos, muchos de ellos desconocidos hasta ahora. Los autores analizan tanto el contexto como las personas que lo rodearon, así como los textos y su legado. Y lo hacen acudiendo tanto a manuscritos conocidos y publicados, como a documentos privados, correspondencia y notas personales, así como al archivo familiar no publicado. Hay en esta primera parte un claro intento por “volver” al contexto en el que surge y se desarrolla la obra vygotskiana, pero, al mismo tiempo, una crítica velada -a veces explicita- a un cierta “descontextualización” en el modo en el que en occidente tradicionalmente nos hemos acercado al autor. Como es conocido, algo que caracteriza a Vygotski y a su obra es la gran cantidad de ideas, a veces, contradictorias y difíciles de interpretar que la transitan. Una de las razones de esta dificultad puede ser, entre otras, el gran número de manuscritos que redactó y el (largo)tiempo transcurrido desde su escritura a su publicación. Y otra, su traducción. Tarea, ésta, harto dificultosa, selectiva y en ocasiones, distorsionada. Todo ello ha contribuido a que su estudio no haya podido desarrollarse ni de una manera lineal ni como una unidad. Algo de esto sí que se consigue en esta obra. Los autores son capaces de dar una coherencia y sentido unitario a todo el texto a pesar de su heterogeneidad y diversidad. Esta primera parte pues es un intento por establecer una secuencia ordenada de un conjunto de avatares, de naturaleza científica, pero histórica y personal al mismo tiempo, a veces dispersos y desordenados. La segunda parte es un añadido al texto original de los autores de 2015, y se encuentra más orientada a narrar el/los relato(s) acerca de cómo el pensamiento de Vygotski penetró y se desarrolló en tres países de habla hispana: Argentina, México y España. Brinda pues una cuidada re-construcción histórica de cómo las ideas vygotskianas, y el propio Vygotski, fueron recibidas en estos tres países, y complementa a la perfección esta nueva manera de “mirar” a Vygotski.

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Ilustración de Rubén Gómez Soriano

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“Por la felicidad de los muertos”, de V. Despret

Reseña

Despret, Vincienne (2015). Au bonheur des morts. Récits de ceux qui restent. París: Les Empêcheurs de Penser en Rond / La Découverte. ISBN 978-2-35925-125-8.

Belén Jiménez Alonso (Université Nice Sophia Antipolis)

José Carlos Loredo Narciandi (Universidad Nacional de Educación a Distancia)  

Despret

 

La filósofa y psicóloga belga Vinciane Despret indica en su último libro, Por la felicidad de los muertos. Relatos de aquellos que se quedan, que el proceso del duelo (faire le deuil) se ha convertido prácticamente en una obligación, en una especie de deber de “protección psíquica” que, además, concierne sólo al vivo. El objetivo de afrontar la muerte de un ser querido de acuerdo con unas etapas definidas por las ciencias psi es asimilar el fallecimiento y superarlo relegando al fallecido al mundo de los muertos. Sin embargo, muchos fallecidos se resisten a dejar de existir y los vivos establecen con ellos relaciones que les dotan de un estatuto ontológico tan problemático como interesante. Despret nos recuerda que el origen de la creencia en que los muertos dejan de existir hunde sus raíces en lo que Max Weber llamó el desencantamiento del mundo (no le menciona pero recoge la idea), y en concreto en el positivismo de Auguste Comte y todo un proceso histórico reciente en virtud del cual los discursos científicos –y especialmente los psicológicos– han ido progresivamente penetrando en la vida común y disciplinando las diferencias e incluso la “irracionalidad” misma (tampoco hay referencias a los trabajos de Michel Foucault, pero pueden advertirse concordancias evidentes). Ello ha conducido a una situación en la que la ortodoxia psicológica señala que “se debe hacer el trabajo del duelo”, un trabajo merced al cual los muertos gozan de existencia sólo en la memoria de los vivos. Lo único que debe hacer el difunto es hacerse olvidar. Ahora bien, este tipo de olvido casi constituye la excepción más que la norma, pues los muertos se obstinan en hacer otras cosas, y en concreto hacen hacer a los vivos. Efectivamente –afirma Despret–, si no cuidamos de los difuntos, si no nos ocupamos de ellos, se mueren. No los olvidamos porque se hayan muerto, sino que se mueren porque los olvidamos. De hecho, son numerosas las personas que continúan explorando las relaciones con sus muertos, y de una manera con frecuencia original. Esto les confiere una especie de prórroga de existencia; de algún modo, hace que sigan viviendo, aunque sea de otra forma distinta a como vivían antes, con otra modalidad ontológica. En todo caso, se trata de un proceso que no se ajusta al trabajo de duelo presupuesto por los discursos psicológicos hegemónicos.

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