Encuentro de la SEHP 2006

Crónica de la reunión intermedia de la S.E.H.P. del 18 de noviembre de 2006 en la Universidad Complutense de Madrid

Las funciones de la Historia en la investigación psicológica contemporánea

El pasado 18 de noviembre tuvo lugar la reunión intermedia de la SEHP Como viene siendo habitual, el emplazamiento fue la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, aunque en esta ocasión la reunión estuvo marcada por el escaso número de asistentes. El vicepresidente de la sociedad, Enrique Lafuente, abrió la sesión, dando la bienvenida a los presentes y excusando a la presidenta, que no pudo asistir por motivos de salud. A continuación, Juan Antonio Vera comunicó la ausencia del segundo ponente, Javier Méndez Carrillo, y presentó el tema central de la reunión haciendo un repaso de la trayectoria de la historia de la psicología a través de varios de los trabajos más representativos desde los años sesenta hasta finales de los noventa –notas que se publican en este mismo número del Boletín-.


Alberto Rosa pudo entonces, como único ponente, realizar su exposición sin la estrecha vigilancia que el reloj suele ejercer en estas ocasiones. Su ponencia tuvo por objeto responder a la misma pregunta que le daba título: “¿Puede tener la historia de la psicología alguna utilidad para la investigación psicológica contemporánea?”. Para ello, desgranó metódica y exhaustivamente las nociones de psicología, historia y ciencia. Como un buen dialéctico, describió la posición típica que suele asumir un psicólogo acerca de esas nociones, y que deriva en una visión de la historia de la psicología puramente reconstructiva, apta únicamente para historiadores y centrada sólo en relatar el pasado de la psicología, sin valor para el futuro de la disciplina.
Remitiéndose en varias ocasiones a Antonio Caparrós, criticó esa postura y reivindicó la importancia de la historia de la psicología. Ésta estudia no sólo el devenir histórico de la propia psicología, sino también el de su objeto, psique, cuyas manifestaciones han cambiado y siguen cambiando históricamente. Si la historia es incómoda para algunos psicólogos es precisamente por eso: les recuerda constantemente que psique no es un objeto natural cualquiera.
Una breve pausa para el café precedió la segunda parte de la reunión, en la que pudimos debatir cómodamente acerca de la ponencia, los nuevos planes procedentes de Bolonia y, más especialmente, sobre cómo aumentar la relevancia de la historia de la psicología de cara al resto de la comunidad de psicólogos. Sobre esto último, José Quintana propuso que, en vez de esperar a que los psicólogos se interesen por la historia de la psicología, los historiadores debemos trabajar con ellos. Ofreció el ejemplo concreto de los psicólogos de la memoria. Así, se hizo patente la necesidad de emprender una acción comunitaria a través de colaboraciones con otros especialistas en psicología, acudiendo a sus symposia, produciendo escritos comunes, de forma que logremos incardinarnos en el presente de la investigación psicológica.
Juan Bautista Fuentes puso la guinda con su última intervención recordándonos que si la historia de la psicología resulta “molesta” para muchos es porque tratamos de recoger el dinamismo histórico de la psicología, esto es, el hilo de la polémica, la heterogeneidad que caracteriza a cualquier saber del presente. Eso es algo que muchos prefieren ignorar. En sus propias palabras, los historiadores “estamos de más porque sabemos más”.

Ricardo Pérez
Universidad Nacional de Educación a Distancia