Laura Carmona Navajo y Julia Merino Muñoz
Universidad Autónoma de Madrid
MIÉRCOLES 13 DE MAYO
El pasado 13 de mayo abrió sus puertas la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidade de Lisboa para recibir tanto a antiguos participantes como a nuevas caras de la Sociedad Española de Historia de la Psicología (SEHP). La jornada comenzó con una mesa inaugural en portugués moderada por Paulo Renato Cardoso de Jesus, presidente del comité organizador del Symposium, junto con Adelino Cardoso, de la Universidade Nova de Lisboa, que reflexionó sobre la idea de “laberintos del yo” aplicada a las psicologías renacentistas de la península ibérica, y José Morgado Pereira, de la Universidade de Coimbra, quien nos ofreció un cumplido repaso por las principales figuras de la psiquiatría portuguesa en los años de su institucionalización, como António Maria de Sena o Miguel Augusto Bombarda. Gabriel Ruiz Ortiz, presidente de la SEHP, pronunció a continuación unas palabras en portugués a modo de homenaje a la ciudad que acogía este año el congreso, y a la que tantos versos dedicó Fernando Pessoa.
Finalizada la sesión de apertura, dos nuevas participantes acudimos como espectadoras a un emotivo reencuentro entre compañeros y compañeras unidos por un interés común: la Historia de la Psicología. Esta condición de observadoras no durará mucho, ya que pronto nos sentiremos plenas partícipes de esta sociedad, cuyos simposios celebraban en esta ocasión sus 38 años.
Coincidiendo con el reencuentro, tuvo lugar la sesión de pósteres, donde Laura Carmona Navajo, estudiante de la Universidad Autónoma de Madrid, y Edurne Goikoetxea, de la Universidad de Deusto, presentarían sus investigaciones sobre memoria intergeneracional y el Laboratorio de Aprendizaje Animal de la Universidad Católica Andrés Bello, respectivamente, en formato de conversación con el resto de participantes aprovechando el ambiente distendido de la sesión.
A continuación, pasamos a la sala en la que tendrían lugar el resto de las intervenciones del congreso, sin saber que no saldríamos de ella hasta las 9 de la noche. La primera mesa monográfica, “Genealogías de la subjetividad: Espiritualidad, teología y antropología comparada en proto-psicologías modernas y contemporáneas”, moderada por Teresa Sánchez Sánchez, comenzaría con la intervención de José Carlos Loredo Narciandi, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, quien trazó una analogía entre una de las controversias más importantes de la teología sacramental católica – si la eficacia de los sacramentos se debe a la técnica aplicada en el ritual, o a la disposición “psicológica” (o moral) del fiel y del sacerdote – y una disputa que aparece usualmente en la teorización de la psicoterapia contemporánea – si la eficacia de la terapia depende de las técnicas aplicadas, o bien de las disposiciones personales del terapeuta y paciente. A continuación Íñigo Ongay de Felipe, de la Fundación Gustavo Bueno, intervino de forma telemática para analizar la dialéctica en la doctrina de Francisco Suárez sobre los ángeles, desde su estilización metafísica, que impediría cualquier práctica relacional con ellos, hasta la recuperación de características psico-subjetivas, introducidas posteriormente para superar este bloqueo. Pablo Rubio Rodríguez, de la Universidad Autónoma de Madrid, nos hablaría sobre la cuestión de la representación del sujeto indígena en comparación con el europeo durante el siglo XVI, y las distintas concepciones posibles de alma a las que daría pie. Antonio Jesús Reina Hidalgo, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, trataría la relación entre la experiencia psicodélica y la psicoterapia desde mediados del siglo pasado hasta la actualidad prestando especial atención a los marcos culturales en los que se sitúan. Finalmente, Arthur Arruda Leal Ferreira, de la Universidade Federal de Rio de Janeiro, cerraría la mesa desde el enfoque de la psicología cultural adentrándonos en el concepto de “etnopsiquiatría”, que vincula directamente el sufrimiento psicológico y las propuestas terapéuticas con los marcos culturales donde se dan, cuestionando las concepciones occidentales como única posibilidad válida.
Después de esta primera mesa, que ya mostró una enorme variedad en sus temáticas y, dicho sea de paso, pronosticó que, durante el congreso, nadie se acogería a sus preciados veinte minutos, nos dirigimos a la cafetería de la facultad para comer. Las comidas sirvieron, cada día, para comentar aquello que más nos había removido de las comunicaciones, así como para presentaciones, puestas al día entre colegas y descubrimientos de temáticas y pasiones afines, aunque no solo. También era el momento en que la elocuente junta directiva trataba de fichar nuevos miembros.
Tras la comida, acudiríamos a la primera mesa de comunicaciones libres, moderada por Noemí Pizarroso López. La primera comunicación sería llevada a cabo por Juan Hermoso Durán, de la Universidad Complutense de Madrid, quien hizo un recorrido histórico perfectamente ilustrado tanto visualmente como por los ejemplos escogidos, por el desarrollo del concepto de performatividad aplicada al conocimiento psicológico; a continuación, Jesús Ezcurra Garrido, de la Universidad de Sevilla, analizó el misticismo desde la perspectiva psicológica y filosófica de William James, explorando la vigencia de su modelo interpretativo para el estudio cualitativo de experiencias místicas contemporáneas; Yanina Maribel Lo Feudo, de la Universidad de Buenos Aires, recogió el testigo para reivindicar la dimensión ética y moral del altruismo, muchas veces omitida en su conceptualización científica, para lo que se sirvió de los aportes de la filosofía de la generosidad de Jean-Paul Sartre; para finalizar, Rosane Maria Souza e Silva, del Instituo Federal da Bahia, expuso cómo, durante la dictadura militar brasileña (1964-1985), la institucionalización y modernización de la psicología y el psicoanálisis coexistieron con una fuerte represión política y vigilancia, generando tensiones que marcaron profundamente la formación y práctica profesional en estas áreas.
Cerramos la mesa y tuvimos un merecido descanso para tomar un café y comer algo, en el que ya se oían voces movidas por el cansancio, aunque costara creerlo, seguía siendo miércoles, pero aún había ilusión.
La siguiente mesa de comunicaciones libres, y tan libres, aunque por primera y única vez ajustadas al tiempo, gracias a la labor de moderación de Fernando José Ferrari, se inició con la ponencia de Rubén Gómez Soriano, de la Universitat Autònoma de Barcelona, quien analizó las prácticas de denominación y clasificación de los grandes simios no humanos como una tecnología epistémica atravesada por relaciones de poder, imaginarios coloniales y concepciones normativas de lo humano; Ana Férnandez-Roldán Jiménez, de la Universidad Autónoma de Madrid, expuso la noción de historia como juego en el pensamiento de María Zambrano como marco conceptual para pensar críticamente las narrativas y relatos históricos, buscando evitar en ellos la clausura, la totalización y la inhibición de posibilidades; finalmente, Alexandre Araújo Teixeira, de la Universidade de Porto, analizó el desarrollo histórico de la psicoterapia existencial como alternativa al modelo biomédico de la psiquiatría durante el siglo XX, viendo en el sufrimiento una oportunidad de autoconocimiento y transformación.
Tras el último coffee-break del día pasamos a la última mesa, moderada por Silvia Lévy Lazcano. Martí Ariza Sadurní, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, abordó los debates epistemológicos y culturales surgidos desde la inclusión del Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) en el DSM-III, destacando su etiología claramente vinculada a un evento traumático específico y su papel central en la construcción social de la figura de la víctima, especialmente en la legitimación del sufrimiento de los veteranos de Vietnam, así como la compleja relación entre víctima y traumatizado que esta renovada taxonomía implicó; Luis Martínez Guerrero de la Universidad Internacional de la Rioja, relacionó las perspectivas de Freud y Nietzsche alrededor del concepto de lo siniestro, convergiendo en la idea común de la crisis de la función identitaria del yo expresada de manera diferente en cada autor; Laura Pelegrin, de la Universidade de Lisboa, continuó explorando la estrecha conexión entre psicología y filosofía ahondando en la figura de Kant. Finalmente, Paulo Jesus, también de la Universidade de Lisboa, cerraría la mesa y la jornada, no caracterizada precisamente por la síntesis, proponiendo un viaje por la historia de la psiquiatría y la transformación de ciertas categorías diagnósticas a finales del siglo XVIII, que por su exhaustividad y por coincidir con la clausura de la facultad, tendríamos que dejar incompleta muy a nuestro pesar.
JUEVES 14
Al día siguiente, con nuevas energías, nos dirigimos de nuevo a la facultad, algunas sintiendo que posiblemente hubiese sido más inteligente pasar la noche allí.
La primera mesa de la jornada fue moderada por José Carlos Loredo Narciandi. En ella, Rodrigo Ribeiro, de la Universidade de Lisboa, analizó las reflexiones de Duarte I (1391-1438) sobre la esencia de la tristeza, incluyendo su forma extrema, o humor menencórico, fundamentadas en su propia experiencia melancólica; le siguió Catriel Fierro, de la Universitat Autònoma de Barcelona, quien nos retrotrajo al periodo de entreguerras estadounidense para explorar cómo psicólogos clínicos y psiquiatras compitieron por el dominio del diagnóstico y tratamiento, empleando métodos distintos, un conflicto que quedó ejemplificado en el desarrollo y apropiación desigual de cuestionarios de personalidad en los años 1920 y 1930. Cerró la mesa Tanit Castells Pañella, también a la Autónoma de Barcelona, llevándonos a la Cataluña de finales del Antiguo Régimen para analizar la percepción sociocultural de la locura en este marco y sus consecuencias en la configuración y funcionamiento de los departamentos de dementes del Hospital de la Santa Cruz de Barcelona.
Tras el descanso para el café, en el que, sin duda, las ponencias previas nos dieron mucho de qué hablar, volvimos a la sala con nuevos ánimos.
En esta ocasión, Rubén Gómez Soriano cumplió con la labor de moderación, avisando con antelación de que no le temblaría el pulso a la hora de medir el tiempo. A la vista de lo acontecido el miércoles, la mayoría de asistentes y ponentes comprendimos que había que ajustarse el cinturón y logramos acortar algo los tiempos. Bajo esta premisa, Silvia Lévy Lazcano, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, nos adentró en el consultorio de Gonzalo Rodríguez Lafora (1916-1936) a través de la correspondencia y diario de sueños de Carmen, una de las múltiples mujeres que pasaron por la consulta privada del neuropsiquiatra, como espacio de narración y resistencia emocional; un estudio de caso que le permitió analizar de qué forma el género y la clase social condicionan tanto las narraciones subjetivas sobre la locura como la mirada médica, el uso de categorías diagnósticas y tratamientos. Le siguió la ponencia de María José Monteagudo Soto, de la Universitat de València, quien destacó el papel pionero de Tamara Dembo y Beatrice Wright en el impulso del enfoque psicosocial de la rehabilitación, cuestionando el modelo médico tradicional y transformando la comprensión de la discapacidad. Cerró la mesa Julia Merino Muñoz, de la Universidad Autónoma de Madrid, con una ponencia sobre la fotografía como dispositivo de poder dentro del discurso franquista y su relevancia para la creación de un imaginario social alrededor de la figura del vencido en la Guerra Civil española, centrada en el semanario Redención, uno de los principales medios de difusión del sistema penitenciario franquista.
Finalizado el segundo café de la mañana, y agradecidas y agradecidos porque parecía que la comida no se retrasaría tanto como el primer día, dio comienzo la mesa moderada por Juan Hermoso Durán. En ella, Marta Matos, de la Universidade Fernando Pessoa, abordó la historia del psicoanálisis infantil, destacando cómo figuras como Freud y Melanie Klein sentaron las bases de la técnica del juego como herramienta clave para comprender el mundo interno de los niños; Fernando José Ferrari, de la Universidad Nacional de Córdoba, examinó el período clave (1974–1979) en el que Jacques-Alain Miller, como docente en el Departamento de Psicoanálisis de la Universidad de París VIII bajo la dirección de Lacan, transita de su formación filosófica a su consolidación como figura central del psicoanálisis lacaniano. Sara Cuenca Descals, de la Universitat de València, puso el broche final a esta mesa con una aproximación a la figura de Marie Bonaparte (1882-1962), con el objetivo de recuperar su voz como autora y teórica dentro del movimiento psicoanalítico, poniendo el foco en sus escritos acerca de la sexualidad femenina.
Tras la última ponencia de la mañana, acudimos a la cafetería con nuestras bandejas para probar el típico bacalhau à Brás, porque no todo va a ser hambre de conocimiento y la división mente-cuerpo en estos momentos le daba la razón al segundo.
Contentos y alimentados, nos reunimos de nuevo para asistir a una mesa moderada por Luis Martínez Guerrero. En ella, Victoria Molinari, de la Universitat Autónoma de Barcelona, puso en evidencia, con ironía y distensión, las relaciones de género implícitas tanto en las ideas de Ramón y Cajal sobre el talento y genio femeninos como en la construcción pública de su propia figura como genio científico, un modelo esencialmente masculino de modernidad y regeneración nacional. Ruth Candela Ramírez, de la Universidad Rey Juan Carlos, nos expuso el estudio de historias clínicas del manicomio de Leganés (1911-1924) que ha llevado a cabo junto con Olga Villasante Armas, del Hospital Universitario Severo Ochoa, centrándose en la producción epistolar de estos pacientes, para analizar las implicaciones de la implantación clínica del “degeneracionismo”, que operó en este contexto como un dispositivo de naturalización y objetivación de la locura, tendiendo a negar la subjetivación de las personas internadas. Con la ausencia por motivos de salud de Javier Bandrés Ponce, de la Universidad Complutense de Madrid, cuya reconstrucción de como el llamado decreto Orovio de 1875 retrasó años la recepción en España de los avances de la psicología experimental. Cerraron esta variada mesa Gabriel Ruiz Ortiz y Natividad Sánchez González de la Universidad de Sevilla, con una comunicación sobre la figura del clérigo ilustrado Juan Antonio Olavarrieta y a su manifiesto El hombre y el bruto (c. 1802), alegato materialista y anticlerical que encarna el radicalismo ilustrado hispánico, cuestionando los dogmas tradicionales y los fundamentos de la psicología escolástica y vinculando el pensamiento crítico con las tensiones previas a las independencias americanas.
Acto seguido, bajo la moderación de la dirección de la SEHP, se realizó la entrega de los premios con los que año tras año la Sociedad reconoce los trabajos más destacados en el ámbito de la historia de la psicología. El Premio Huarte de San Juan, que distingue investigaciones sobre el pasado de la psicología o ciencias afines en España, se otorgó al trabajo titulado “Tras las huellas de Laura: locura, género y silencio (1911-1944) del que es autora Alba Rubio Cortezo, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia.. Por otra parte, el Premio Antonio Caparrós, que premia trabajos que versen sobre cualquier tema del pasado de la psicología o ciencias afines fuera de España, recayó en el trabajo titulado “Desde lo más recóndito del interior: los usos de la dicotomía internalidad-externalidad en la psicología comparada” del que es autor Pablo Rubio Rodríguez, de la Universidad autónoma de Madrid.
Tras la ceremonia, se celebró la Asamblea de la SEHP, un espacio esencial para evaluar el estado de la sociedad, planificar futuras iniciativas y reafirmar su compromiso con la promoción y difusión del conocimiento histórico en psicología.
Finalizados los encuentros académicos del jueves, y no tan cansados como el día anterior, tomamos rumbos diferentes, pero la oferta cultural lisboeta promovió nuevos e inesperados encuentros.
VIERNES 15
Después de dos intensas jornadas, todos sabíamos que faltaban aún las intervenciones de las grandes promesas de la SEHP, tal y como los presentaba su presidente, sin quienes esta reunión y tantas anteriores no habrían sido posibles: Heliodoro Carpintero y José María Gondra. Ambos pusieron en el centro a tres mujeres que, como tantas, no han sido visibilizadas a lo largo de la historia de la psicología, con el objetivo de que logren el reconocimiento que merecen. Por un lado, el profesor Carpintero, nos hablaría de Franziska Baumgarten y, a través de ella, de la defensa y legitimación de nuestra disciplina; el profesor Gondra expondría su extenso trabajo de investigación acerca de las figuras de Marjorie H. Klein y Philippa M. Coughlan, compartiendo con gran generosidad referencias prácticamente olvidadas y fotografías inéditas, y profundizando en la psicoterapia feminista de Klein. Los dos supieron inspirarnos un año más y mostrarnos cómo una vida dedicada a la psicología es una vida bien vivida, contagiándonos aún más, si cabe, de la pasión por la disciplina.
Tras un breve descanso, regresaríamos a la sala para escuchar la mesa moderada por Francisco Pérez Fernández, donde Cristina Florea, de la Universidad Autónoma de Madrid, comenzaría con una aproximación historiográfica y etnográfica a la relación entre agencia y suicidio, acudiendo al concepto inuit de qivittoq y a la idea de discontinuidad de Foucault para proponer diferentes formas de entender la responsabilidad del suicida. Ginés Mateo Martínez, de la Universidad Autónoma de Madrid, por su parte, nos mostraría con sólidos argumentos cómo los juegos surrealistas transforman al sujeto al generar nuevos regímenes de realidad y sentido guiados por la imaginación poética.
A continuación, daría comienzo la mesa moderada por Mònica Balltondre, donde María Peñaranda Ortega, de la Universidad de Murcia, junto con Francisco Pérez-Fernández, de la Universidad Camilo José Cela de Madrid, presentaron un recorrido histórico en torno a las coreomanías en Occidente, y Sebastián M. Benítez, de la Universidad a Distancia de Madrid, reveló cómo la sexualidad masculina era abordada desde una perspectiva psicoanalítica freudiana normativa en la carrera de psicología en Argentina, que a su vez identificaba lo masculino como lo universal principalmente en la rama clínica. Teresa Sánchez Sánchez, de la Universidad Pontificia de Salamanca, cerraría la mañana con palabras que hablaban de palabras, compartiendo su investigación sobre las acepciones de los vocablos referidos a emociones que se pueden encontrar en los Diccionarios de Lengua Española y que nos llevan a entender cómo se experimentan en nuestra sociedad y cómo son concebidas.
Después de nuestra última comida juntos, nos adentraríamos en las mesas de la tarde. Empezaríamos con el panel “Decolonial perspectives in the history of Psychology in Latin America”, moderado por María Peñaranda Ortega, donde Arthur Arruda Leal Ferreira, de la Universidade Federal de Rio de Janeiro, nos introdujo en cómo la historia de la psicología brasileña concibe a sus pioneros desde el análisis del papel de la historiografía y de las consecuencias que las narrativas de los pioneros tienen para la disciplina, y Ana María Talak, de la Universidad Nacional de la Plata, mostró empíricamente que la Psicología Educativa en Argentina desarrollada en el periodo democrático más reciente parece no interesarse en las diferencias culturales ni tener suficiente peso en las decisiones políticas, algo que pretende compararse con otros contextos.
La penúltima mesa del día y del congreso, moderada por Natividad Sánchez González, se iniciaría con Mònica Balltondre, de la Universitat Autònoma de Barcelona, que reflexionó sobre el papel de las médiums como complementario al de los médicos por su naturaleza y habilidad características, que se considerarían esenciales para la construcción del conocimiento psíquico durante el siglo XIX. Noemí Pizarroso, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, presentaría un caso de una mujer de alta sociedad que supuestamente padecía histeria, estudiado a partir de sus propios manuscritos y de la interpretación de los mismos realizada a principios del pasado siglo por quien lo transcribió. Finalmente, Lola del Gallego Noval, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, nos aproximaría al escaso reconocimiento de la homosexualidad femenina que aparecía en el consultorio de Gonzalo Rodríguez Lafora, frente a otros diagnósticos, oculta tras la “pederastia”, la amistad, o la supuesta cura que suponía el matrimonio.
En la sesión final, moderada por Adelino Cardoso, intervendrían Paula Oliveira e Silva, de la Universidade do Porto, hablando sobre las pasiones del alma; e Irene Borges-Duarte, de la Universidade de Évora, quien trataría el origen heideggeriano del análisis existencial fenomenológico como práctica terapéutica.
Aunque el verdadero fin de fiesta lo pudo haber puesto Heidegger, todavía jóvenes y enérgicos, teníamos pendiente una última velada en la Fábrica do Braço de Prata, un espacio cultural y gastronómico en el disfrutamos de la gastronomía y los vinos de Portugal, así como del buen humor que reina en nuestra sociedad, excelentes aperitivos de lo que nos espera el año que viene en el XXXIX Symposium, que se celebrará en la Universidad de Deusto (Bilbao).